La generación perdida

La generación perdida

 

¿Sientes que no encajas en la sociedad? ¿No tienes motivación para salir adelante? ¿Estás desorientado acerca de tu futuro? ¿Te invade la pereza o la vagancia a la hora de ponerte manos a la obra? ¿Los estudios, el trabajo, las obligaciones te parecen tremendamente aburridas?

Existe una llamada “generación perdida”, dicen que la crisis, la sociedad en la que vivimos y los gobernantes que no ayudan a mejorar la situación por la que estamos atravesando y que son los culpables de la salida de miles de jóvenes al extranjero en busca de un futuro mejor. Yo no llamaría a esta la “generación perdida” pues de una manera u otra buscan un futuro, una vida, se motivan y se autogestionan. Yo considero que hay una “generación perdida” en cada generación (valga la redundancia) y son esos jóvenes desmotivados, sin una meta definida y con ciertas características que definen su modus operandi como pueden ser la vagancia y la pereza por bandera, la falta de constancia en todo lo que se proponen, una falsa ilusión de control de los acontecimientos y la siempre presente procrastinación, o lo que es lo mismo, la tendencia a dejar para última hora toda obligación que deben realizar.

Son personas que no tienen claros sus objetivos y van dando palos de ciego probando suerte en estudios, cursos, grados, trabajos pero sin ninguna motivación, por lo que terminan aburriéndose y dejando a medias aquello que estaban haciendo, con lo que pierden el tiempo, el curso o, en el peor de los casos, otras posibilidades de crecer o involucrarse en algo que realmente les interese. Estos continuos intentos, terminan frustrándoles, generando una sensación de fracaso que intentarán evitar por todos los medios en el futuro, lo que hará que entren en una espiral de insatisfacción, inactividad y sedentarismo en la que no ocurre nada malo, pero tampoco nada bueno. Con el tiempo se van dando cuenta de lo insulso de su vida, del poco provecho que le están sacando y de los años perdidos. Otro factor que define a estos jóvenes es la falsa ilusión de control sobre los resultados futuros, están convencidos de que lograrán aprobar, acabar el trabajo o sacar esa oposición en el momento que se lo propongan, es fácil escucharles decir “cuando llegue la tercera evaluación me pongo a estudiar en serio”, “estudio mejor bajo presión”, “todavía tengo una semana por delante para hacerlo”….estas convicciones que creen como si fueran ya un hecho consumado hacen que no dediquen el esfuerzo necesario para que eso se cumpla, ni realizan los sacrificios oportunos, sin ser conscientes de que quizás por sus capacidades o limitaciones necesiten emplear más tiempo, constancia y esfuerzo para conseguir dichos resultados. La consecuencia de no conseguir ese objetivo es la frustración por no cumplir con la expectativa, sentimientos de inutilidad, negación de lo ocurrido y culpabilizar a otros o a factores externos de lo ocurrido.

Para ayudar a estos jóvenes a encontrar su camino sería necesario:

  • Hacer que sean realistas y que acepten sus errores, como forma de aprender lo que ha ido mal para mejorarlo en un futuro.

  • Enseñarles el valor del esfuerzo y el sacrificio.

  • Organización y gestión del tiempo.

  • Establecimiento de metas y objetivos vitales a corto, medio y largo plazo.

  • Técnicas para mantener a raya la pereza y la vagancia y lenguaje correctivo que les ayude a ponerse en acción.

  • Motivación para emprender proyectos de interés.

  • Afrontar el miedo al fracaso.

  • Tener en cuenta las pérdidas y ganancias en la relación esfuerzo-sacrificio a corto y largo plazo. Por ejemplo: “El sacrificio de ponerme a estudiar ahora me reportará un beneficio a largo plazo si apruebo o consigo el trabajo; el beneficio a corto plazo de ir a la playa y no estudiar o prepararme, me perjudicará si no consigo alcanzar mis objetivos a largo plazo”.

  • Dotar de las herramientas necesarias para encarar situaciones que les generen ansiedad.

  • Autoconocimiento de las propias capacidades, descubrir en qué son buenos y sacar a flote sus potencialidades.

  • Evitar la procrastinación y no dejar para mañana lo que se puede hacer hoy.

Si te identificas con lo anterior o conoces alguna persona que esté pasando por una situación similar, en Avanza Psicología podemos ayudarte. Ponte en contacto con nosotros para más información.

Bueno, ¿y por qué en este año no iniciamos de una buena vez la tan postergada construcción de un mundo mejor, eh?

Mafalda

 

Por Lorena González López. Tu psicólogo de confianza en Avilés.

Para más información consulta en lorena@psicologiavanza.es o llamando al 619.906.108

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