¿Evitar el malestar a cualquier precio?

¿Evitar el malestar a cualquier precio?

 

¿Crees que el dolor psicológico es algo insufrible y que el ser humano no debe soportar en ningún caso? ¿Evitas todo aquello que pueda generar malestar? ¿Utilizas estrategias encaminadas a olvidar el sufrimiento psicológico?

Con la proliferación científica y farmacéutica nos han enseñado a paliar fácilmente cualquier dolor con una simple pastilla, por lo que, aprendemos que no tenemos por qué sufrir de manera innecesaria. De esta forma, nuestro organismo se queja al mínimo síntoma y se vuelve más vulnerable ante cualquier fallo. De la misma forma, tendemos a evitar todo sufrimiento psicológico, toda aquella situación que nos haga sentir mal o aquellas personas que nos recuerden errores o fallos cometidos. Se nos dice que no debemos pasarlo mal, ni soportar el dolor, que debemos ser felices siempre y a toda costa. Según este criterio, estar psicológicamente sano es no tener emociones ni pensamientos negativos. La persona sana debe evitar o escapar de todas las situaciones externas o internas que le produzcan malestar y sean desagradables. En definitiva, hemos creado una forma de vivir en la que hay que huir del malestar, del sufrimiento y de la ansiedad, pero que nos condena a un mayor malestar psicológico y una limitación en la vida. Esto es lo que se ha llamado la Evitación Experiencial, traducida en un absoluto control emocional y desgaste psicológico.

Una de las mayores consecuencias de este tipo de actuación es vivir constantemente preocupado por el futuro y angustiado por el pasado, por lo que, resulta imposible vivir el presente. Otras consecuencias asociadas a este tipo de comportamiento son:

  • Tendencia constante a la evitación del dolor: lo que se convierte en una lucha agotadora por controlar todos los estímulos amenazantes a nuestro alrededor, para ello debemos estar alerta constantemente, aumentando considerablemente los niveles de ansiedad y estrés.

  • Identificación con nuestros pensamientos: al tener una imagen tan negativa del sufrimiento, cuando vivimos un conflicto magnificamos las emociones asociadas a él, pudiendo llegar a perder los papeles, lo que impedirá distanciarnos de la situación y relativizar lo ocurrido.

  • Apego exagerado al yo: creemos ser de una manera y vivimos inflexibles en torno a esta creencia. Impidiéndonos salir de nuestra zona de confort, impediremos a nuestro yo descubrir nuevas capacidades que nos podrán ayudar a enfrentar mejor los acontecimientos vitales que nos sucedan.

  • Falta de satisfacción vital: colocamos la felicidad en el futuro como si de una meta se tratara. Por ejemplo: “seré feliz cuando encuentre un trabajo”, “estaré más feliz cuando tenga un hijo”, “todo mejorará al recuperar a mi pareja”... de esta forma colocamos una expectativa que de no verse cumplida, no solo no nos hará felices, sino además nos sentiremos frustrados.

  • Control de lo externo: como medida de seguridad se intenta controlar todo a nuestro alrededor para asegurarnos a nosotros mismo; para conseguirlo solemos acaparar poder, dinero, relaciones, bienes….dejando en un segundo plano el control interno tan necesario para sentirse feliz con lo que se tiene. Y es que cuanto más se posea, mayor miedo tendrá a que se lo arrebaten.

En definitiva, debe tenerse claro que el sufrimiento psicológico forma parte de la vida humana y que es necesario afrontar ciertas situaciones para fomentar nuevas capacidades, luchar contra el miedo, aceptar las emociones negativas y mantener a raya la ansiedad. Para combatir la Evitación Experiencial ten en cuenta las siguientes claves:

  1. La ansiedad y el miedo son emociones naturales que nos ayudan a afrontar la amenaza.

  2. Los pensamientos anticipatorios o preocupaciones dificultan este proceso.

  3. La ansiedad y el miedo excesivo merman la calidad de vida, puesto que se evitan personas y situaciones y se dejan de vivir experiencias necesarias para el crecimiento personal.

  4. Desconectar el “piloto automático” que hace que evitemos de forma inconsciente toda amenaza presente y futura, es decir, ser más consciente de cada situación y proceso emocional que estamos viviendo.

  5. Dejar fluir las emociones, no todo se puede controlar, es más, en trastornos de ansiedad o depresión intentar contener una emoción puede generar el efecto contrario y producir aún mayor angustia y dolor.

  6. Practicar meditación o atención plena. Se trata de estar presente en el aquí y ahora, tomando conciencia plena de lo que cada uno quiere, sintiendo las emociones físicas y psíquicas desde un punto de vista amplio y abierto, sin juzgar y dejando ir.

  7. Aceptar las emociones tanto positivas como negativas pues nos sirven de información sobre lo que está pasando en nuestra vida y nos preparan de forma más adecuada para actuar y decidir.

  8. Tener claros los propios valores. En vez de controlar y restringir aquello que se siente, es mejor desarrollar los valores y las metas que te ayuden a crecen como persona.

  9. Todo lo anterior requiere de un compromiso de lucha y constancia, afrontando….no evitando.

Evitar los riesgos supone renunciar al derecho de experimentar la mitad de las emociones que somos capaces de sentir.

Carl Lewis

 

Por Lorena González López. Tu psicólogo de confianza en Avilés.

Para más información consulta en lorena@psicologiavanza.es o llamando al 619.906.108

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