Desperézate…..y olvídate de la pereza

Desperézate…..y olvídate de la pereza

 

¿Te cuesta levantarte a hacer las tareas pendientes? ¿Te consideras una persona perezosa? ¿No tienes ganas para ponerte con aquello tan urgente?

La pereza es el deseo de estar en reposo, no hacer nada y resistirse al esfuerzo. Es un estado de pasividad y de dejar que las cosas sigan como están. Son frecuentes las frases del tipo “ya lo haré”, “mañana empiezo” o “qué pereza me da”, por lo que terminamos convenciéndonos a nosotros mismos de que encontraremos un momento mejor en el futuro, lo cual es del todo incierto. A veces, nos gusta ser un poco perezosos, como después de un duro día de trabajo o en un día demasiado frío o caluroso, pero si este estado se produce muy a menudo puede llegar a convertirse en una rutina e irás postergando aquello que tienes que hacer indefinidamente, llegando el momento que sea tal cantidad de cosas de las que debes ocuparte que te puedas sentir abrumado con el sólo hecho de pensarlo, pues es tanto que no sabes por donde empezar.

Nuestra mente registra todo aquello que decimos y pensamos, tanto a nivel consciente como inconsciente, y pone en acción todos aquellos mecanismos necesarios para cumplir con aquello que estamos pensando, de este modo, si una persona piensa “que pereza” al decir estas palabras, su cuerpo inmediatamente responde. El cuerpo lo toma como una orden y, por supuesto, el cuerpo entero se relaja y deja de generar energía, por lo tanto no puede continuar, sólo piensas en la flojera y el objetivo se elimina. Lo mismo ocurre con pensamientos del tipo “qué aburrido”, “soy incapaz de ponerme a hacer esto ahora”, “lo haré mañana”….

Si te suele ocurrir este tipo de cosas, toma nota de las siguiente claves para intentar ponerle remedio:

  1. Ponte plazos: “un día de estos”, “la próxima semana” o “mañana” no son tiempos definidos ni en el calendario ni en el tiempo, son demasiado ambiguos para que el cerebro programe la actividad. Por lo que, sería más correcto especificar la fecha concreta “lo haré el martes 15”.

  2. Evita los “tengo que..: generalmente asociamos estas palabras con acciones o tareas que nos disgustan y que cuesta trabajo realizar “tengo que ponerme a estudiar”, “tengo que planchar la ropa”…. esta expresión implica una carga y un peso que nos detiene, por lo tanto hay que evitarlo a toda costa.

  3. Metas pequeñas: si ya estás en el punto en el que te abruma la carga de trabajo que tienes por delante, establece el objetivo grande en varias submetas que podrás ir alcanzando poco a poco. De este modo, no te costará tanto empezar y te reforzará el hecho de ir resolviendo cuestiones y que cada vez vayan quedando menos tareas pendientes.

  4. Organiza tu día: usa un calendario para programar tus actividades diarias, bien planificado encontrarás momentos para el ocio y el descanso, pero procura que éstos sean cuando ya hayas realizado lo más importante o urgente del día.

  5. Si…..pero: esta expresión condiciona la posibilidad de conquistar la meta. El “pero” es una palabra que cancela la primera parte del enunciado, por ejemplo, “tengo que pasar la prueba, pero me da mucho miedo” lo que se convierte en una excusa que impedirá que alcances tu objetivo. Para solucionarlo dale la vuelta al enunciado y encontrarás la capacitación que necesitas, es decir, “me da mucho miedo, pero tengo que pasar la prueba”.

  6. Actúa: evita cualquier pensamientos distractor o que haga que tu energía baje al mínimo y, simplemente, hazlo.

Si a pesar de todos estos consejos no puedes librarte de la pereza puedes poner en práctica el siguiente ejercicio:

“Cierra los ojos y respira profundamente varias veces, a continuación vas a pensar en la pereza, ubícala en la parte del cuerpo donde mayormente la sientas, si la sientes en varias partes, unifícala. Ahora, a través de la respiración vas a expulsar la pereza fuera de tu cuerpo y una vez fuera vas a comprobar la forma que tiene, su textura, su color…. Ahora puedes hacer con la pereza lo que quieras, puedes guardarla en un cajón o enviarla lejos si no la quieres cerca de ti. A continuación, abre los ojos y dibuja la pereza, en ese mismo dibujo expresa aquellas sensaciones que ya no vas a permitir que te produzca la pereza, por ejemplo, No voy a permitir que me dejes sentada todo el día en el sofá o No quiero que controles más mis ganas de reunirme con mis amigos. Cada vez que sientas que te invade la pereza, observa el dibujo y repite las frases motivadoras, no lo pienses más y ponte manos a la obra.”.

La pereza es el hábito de descansar, antes de estar cansado

 

Por Lorena González López. Tu psicólogo de confianza en Avilés

Para más información consulta en lorena@psicologiavanza.es o llamando al 619.906.108

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