Cómo ser feliz con lo que tienes

Cómo ser feliz con lo que tienes

 

¿Te cuesta encontrar motivos por los que ser feliz? ¿Crees que si tuvieras esto o aquello serías más feliz? ¿Piensas que alcanzando determinadas metas lograrás la ansiada felicidad?

Pero antes de responder a estas preguntas, lo primero que debes hacer es pararte un momento a reflexionar ¿qué es para ti la felicidad?. Quizás pensamos que es una especie de iluminación, un momento en el que no tendremos ningún tipo de problema, o tal vez, queramos emular cualquier película de ficción, bien siendo el héroe que salva a la humanidad o bien encontrando la pareja perfecta en una fantástica historia de amor. ¿Crees realmente que esto es la felicidad? Y si así lo piensas, ¿crees que llegaría un momento en el que no existiera ningún tipo de problema a tu alrededor?. Bien, siendo realistas y terrenales, hay que decir que aunque todo esto pudiera pasar, la probabilidad de que suceda algo así es muy remota, pues la vida consiste en vivir y superarnos día tras día a pesar de los obstáculos que se interpongan en nuestro camino, ir alcanzando nuestras metas y vivir rodeados de pequeñas cosas que nos hacen feliz, o sino cuanto menos, nos hacen sentir mejor.

Cuando las cosas no son como deseamos, pasamos la vida pensando que si tuviéramos esto o aquello seríamos más felices, envidiando la vida de otras personas, su coche, su casa y, hasta incluso, su pareja. Lo que no sabemos es que hasta esas personas que nosotros creemos con vidas perfectas también tienen sus propios problemas y quizás esas personas también envidien tu vida y consideren que serían más felices en tu posición. Esta actitud lo que hace es llevarnos directamente a la amargura, a la frustración y al descontento continuo por lo que hacemos, sentimos y vivimos. No nos damos cuenta de lo que tenemos porque focalizamos toda nuestra atención en lo que NO poseemos, y más aún si vemos que los demás lo disfrutan. Por lo tanto, lo que en un principio es un deseo termina convirtiéndose en sufrimiento y anulando todas aquellas cosas positivas por las que luchamos o tuvimos la suerte de conseguir en el pasado. Ahora quiero proponerte un ejercicio: saca papel y bolígrafo y anota en él al menos 10 cosas, personas o situaciones que te hagan feliz en tu vida presente, por pequeñas que sean. Ejemplos pueden ser: una sonrisa, una palabra, un gesto, una flor….

Y es que vivimos en una sociedad de consumo y tenemos al alcance de todos, a través de la publicidad y los medios de comunicación, nuevos y sofisticados modelos de coche, tendencias de ropa, aparatos electrónicos…. que supuestamente nos hacen la vida más fácil, y nos hacen creer que somos merecedores de ellos y que podemos conseguirlos de forma rápida y simple, por lo que, es difícil no sucumbir a ellos tarde o temprano. Si además, tendemos a valorar a las personas por lo que poseen y no por lo que son, nuestra necesidad de demostrar que somos tan buenos como el otro, alimenta la envidia y acrecienta nuestra avaricia. La lucha de poderes está servida.

Lo que debemos aprender es a desear correctamente y disfrutar de lo que tenemos en cada momento de nuestra vida, pues vivimos en constante cambio y en cada etapa podremos gozar y aprender determinadas actitudes y aptitudes. Los grandes maestros de la humanidad proponen que todos estamos movidos por tres grandes anhelos:

  • Necesidad de disfrute

  • Necesidad de mantener vínculos afectivos satisfactorios

  • Necesidad de crear algo

Ésta última se refiere a crear algo valioso para cada uno, no necesariamente tiene que ser algo material, sino que se refiere a crear una familia, un amor, un hijo, un libro, un jardín, una conversación interesante, unos valores, una actitud frente a la vida…. Así pues, el bienestar, las relaciones amorosas y el sentimiento de progresar en algo son componentes de la felicidad, que consiste, de hecho, en la satisfacción de estos tres anhelos.

Para aprender a desear y disfrutar de todo aquello que tenemos, evitando la envidia y la frustración, toma nota de las siguiente claves:

  1. Apreciar lo que se tiene: si pensamos que lo nuestro es insignificante, mientras que lo demás es fabuloso, tenderemos a una actitud de insatisfacción continua. Debemos aprender a valorar las pequeñas cosas que nos hacen felices día a día, no importa que sean grandes cosas, ni siquiera materiales, disfruta del hecho de ver sonreír a un niño, de finalizar un trabajo a tiempo, de una conversación agradable…

  2. No es lo mismo capricho que deseo: en muchas ocasiones estamos cegados con el pensamiento de que si no conseguimos aquello no seremos felices y que si lo tenemos en nuestro poder nos sentiremos realmente bien, pero ¿cuánto dura esa felicidad al lograrlo?. Esta felicidad efímera actúa como revulsivo para calmar una ansiedad creada por el afán de consumo y la necesidad de acumular derivada de una creencia errónea, “cuánto más tienes más feliz eres”. Cuando sientas esa necesidad, párate a pensar si realmente se trata de un capricho o un deseo real y necesario.

  3. Vivir el presente: cuando nos instalamos en la queja, cuando nos cuesta mucho esforzarnos por salir adelante o cuando nos conformamos con la vida que llevamos, tendemos a pensar que en el futuro será mejor. Tenemos la esperanza de que por arte de magia todo se resolverá y pasamos la vida anhelando ese momento. Pues bien, con esta actitud lo único que consigues es desaprovechar las oportunidades de ser feliz en el momento presente, pues el futuro nunca llega. Empieza a vivir el día a día, a disfrutarlo y a aprovechar todas aquellas oportunidades de sentir, gozar y aprender, pues el futuro es incierto e inalcanzable.

  4. Hazte consciente de todo lo que posees: al igual que focalizamos y damos mayor importancia a lo que no tenemos y nos gustaría tener, debemos esforzarnos por agradecer todo aquello que sí poseemos: trabajo, familia, amigos, amor, hogar…..así como lo más valioso que posees….tú mismo. Si descubres que realmente eres rico en sentimientos, emociones, afectos y valores, te darás cuenta que lo demás es superfluo.

  5. Sé agradecido: dar las gracias por todo aquello que tenemos, nos hará sentirnos reconfortados y nos instalaremos en una actitud de aceptar y recibir todo aquello que la vida nos concede.

  6. Mantén una actitud positiva: el pensamiento positivo sobre todo aquello que posees y te rodea hará que aprendas a disfrutar de ello, viviendo el presente y olvidando las envidias, es más, alegrándote por los logros de los demás (lo que supone doble alegría).

Por último, te propongo un ejercicio para que realices todas las noches antes de acostarte:

  • ¿Qué pequeña cosa he hecho hoy de la que estoy satisfecho?

  • ¿Qué pequeña cosa ha hecho hoy alguien conmigo o por mi, por la que estoy satisfecho o agradecido?

  • ¿De qué forma mi reacción hace más probable que lo repita esa persona?

  • ¿Qué otra pequeña he hecho hoy de la que estoy satisfecho?

Solo existen dos días en el año en que no se puede hacer nada. Uno se llama ayer y otro mañana. Por lo tanto hoy es el día ideal para amar, crecer, hacer y principalmente vivir

Dalai Lama

 

Por Lorena González López. Tu psicólogo de confianza en Avilés

 

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